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El vino en la Antigua Grecia

Aun cuando el vino que consumimos hoy en día guarda algunas características establecidas por los habitantes de la antigüedad, los gustos y formas que definieron la calidad de un vino en la Antigua Grecia dista mucho de los que hoy en día se encuentran establecidos en el canon.

Ejemplo de ello es que los griegos tomaban un vino mucho más dulce y especiado que el que se consume hoy en día. Así también, el proceso de conservación y envejecimiento del vino, que evitaba la oxidación de éste al entrar en contacto con el aire, no fue perfeccionado hasta la roma del siglo II a.C. Debido a ello, los vinos griegos clásicos y arcaicos debieron ser vinos jóvenes. Un dato curioso de ello es que, la costumbre de agregar agua al vino era una costumbre entre los griegos nobles o civilizados, mientras que tomar el vino puro era un acto de bárbaros e ignorantes.

Historia del vino en la Antigua Grecia

 

En la Antigua Grecia, el vino ocupaba un buen espacio en la institución del banquete. A lo largo de estos banquetes, se realizaba extensos convites con el propósito de debatir ciertos temas en concreto, donde era muy normal el uso de la dialéctica, haciendo del vino un elemento necesario para esta actividad. La razón se debe a que esta bebida estimulaba la facilidad y la fluidez de las palabras entre los comensales al momento de llevar a debate una serie de temas. Con respecto a la proporción de vino y agua a mezclar, estar era estipulada por quien presidía el banquete, quién a su vez, determinaba el carácter de la velada. Lo normal en estas reuniones era de unos tres cuartos de agua por uno de vino.

El vino en la Antigua Grecia

Dionisio, figura principal del vino en la Antigua Grecia

Dionisio, reconocido dios griego tenía como principal campo de acción las uvas y el vino. Dentro de la tradición griega, Dionisio es uno de los dioses más fértiles. Además, este dios encabeza uno de los estudios clásicos que ha tenido mayor cala dentro de la filosofía occidental contemporánea. En específico, se trata de ‘El nacimiento de la tragedia a partir del espíritu de la música’, de Nietzsche. En él se enfrentan las fuerzas antitéticas de los dioses Apolo y Dionisio en la tragedia griega.

En la escultura griega, Dionisio se muestra como el dios del vino y de la fertilidad. Esta última cualidad hace que se le atribuya el cuidado de otros frutales, como, por ejemplo, la higuera. En toda la historia del arte, Dionisio tiene como atributo imprescindible un racimo de uvas. Una gran muestra de ello es el Kylix de Dionisio, una especie de vaso griego. Este era usado para degustar del caldo divino. De igual forma, Dionisio figuraba constantemente en los misterios órficos.

Celebración del vino en la Antigua Grecia

Cada cultura tiene una forma particular de celebrar la llegada de la primavera. Los cristianos celebran la fiesta de San Juan, la cual va muy a la par con los festivales romanos en torno al equinoccio de primavera. También están las fiestas de la Attideia, emparentadas con el culto a la diosa Cibeles. En Grecia, un mes antes, específicamente en febrero, se celebraba las Antesterias. Esta era una celebración dedicada a Dionisio, enfocándose principalmente en el vino.

El carácter primaveral de esta celebración revelaba que era el momento propicio para abrir las ánforas que escondían el jugo de uva desde la anterior vendimia. Esta era razón suficiente para honrar al dios que había hecho posible y era necesario brindar por ello. Esta es una celebración que guarda un carácter carnavalesco y durante el evento se ofrecían a los asistentes productos traídos por extranjeros.

Vino griego en la actualidad

Actualmente, a cada vino se le otorga un reconocimiento diferente en cada comunidad dependiendo de su denominación de origen, su bodega y su marca. Aun entre los griegos se encontraron adeptos y opositores al vino, dependiendo de la región en la que se produjese el vino.

Por ejemplo, el vino de Quíos era considerado uno de los mejores vinos de Grecia. Cercana a Tracia, está Lemnos (actual Lemnió), una isla con una vasta tradición vitivinícola que ha perdurado hasta la actualidad. Se cree que en esta isla se cultiva la variedad de vino más antigua de la historia.

El vino blanco de Lemnos es hoy en día una variedad de la uva Muscat de Alejandría: un delicioso vino con gotas de miel. En cambio, el vino tinto proviene de la variedad Kalampaki, el cual es redondo, con cuerpo, ofreciendo un sabor moderado con taninos y notas de hierba verde.

El vino griego más popular hoy en día es la ‘Retsina’. Este no es un vino reciente ya que su elaboración es bimilenaria. Se le ha otorgado esta denominación gracias a la implementación de un particular procedimiento en su conservación. Era necesario mantener el vino aislado del aire para impedir su oxidación.

Para ello, se llevaba a cabo un sellado de las ánforas llenas de vino usando resina de pino. La Retsina producida con la variedad de uva Assyrtiko, roditis o savatiano, da como resultado un vino con aroma a manzanas, aceite de linazas, rosa y, en ciertos casos, a melocotón.

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