diciembre 9, 2019
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Pasos para hacer una cata de vino

A pesar de que durante el día nuestros sentidos se mantienen activos, captando estímulos táctiles, visuales, auditivos, olfativos y gustativos, no siempre somos conscientes de lo que percibimos. Es por ello que la hacer una cata de vino, enseñamos a nuestro cerebro a analizar y registrar la mayor cantidad de sensaciones conscientes que transmite el vino. Gracias a ello no solo logramos mejorar nuestra capacidad para recordar sensaciones, sino que además damos placer a nuestros sentidos.

La cata de vino exige mucho aprendizaje y buena memoria. Una buena cata requiere el uso eficaz de los sentidos para poder descifrar las sensaciones que conforman el análisis de un vino.

Aprender a catar vino demanda el dominio de diferentes técnicas, un exhaustivo criterio para juzgar a los vinos y el léxico adecuado a ello. Luego de esto, es necesario probar una extensa variedad de vino para desarrollar este conocimiento y poder obtener conclusiones acertadas.

Finalidad de la cata

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La degustación analítica de un vino, también conocida como cata, tiene como objetivo encontrar el origen, método de elaboración, calidad y las características organolépticas del vino. Una correcta degustación debe realizarse con una copa traslúcida e incolora. Esta debe estar compuesta por la base, el tallo y el cáliz.

El cáliz siempre debe tener un diámetro inferior mucho más ancho e irse estrechando a medida que llega a la boca del cáliz. Esto se hace con la finalidad de retener durante más tiempo los aromas del vino. La copa debe tomarse siempre por el tallo o la base, jamás por el cáliz. Esto se debe a que nuestra temperatura corporal se transmitiría casi de forma inmediata al vino.

Fases de una cata de vino

La cata va más allá de tomar vino por placer o por degustación. Éste implica un análisis consciente utilizando los sentidos. Para poder entender de forma mucho más fácil este proceso, lo hemos dividido en tres etapas que te presentamos a continuación.

Fase 1: Vista

En una primera ojeada se puede saber si el vino está sano, la cosecha a la que pertenece, su grado alcohólico aproximado y cuál es su cuerpo. Para lograr una correcta apreciación de la bebida, es necesario inclinar un poco la copa sobre un fondo blanco (bien sea un mantel o servilleta).

Podrás saber si el vino está en buen estado cuando al observarlo, se aprecia limpidez o brillo en él. Un vino defectuoso tiene un aspecto más turbio u opaco. La intensidad del color permite conocer un poco el tipo de cepa y el cuerpo del vino. Mientras más intenso es el color, mayor cuerpo posee. En cuanto a la calidad, esta puede apreciarse mejor usando el olfato y el gusto.

Fase 2: Nariz

Luego de apreciar el color y la intensidad del vino para saber si está en buen estado o no, llega el momento de conocer un poco más mediante el olfato. Para captar el aroma, en principio se debe hacer con la copa quieta. Una vez hecho esto es necesario girar muy suavemente el vino para que este entre en contacto con el oxígeno y libere los ésteres aromáticos, sintiendo una mayor intensidad.

Si al momento de caer el vino se siente la nitidez y potencia del aroma, este tiene ‘buena expresividad’. No obstante, esto solo habla acerca de las características de su origen, la variedad de la uva usada en la elaboración y su tipicidad. Este aspecto no se relaciona con la calidad.

Para saber la calidad de un vino, hay que analizar la duración de sus aromas, conocido también como ‘persistencia aromática’. Sin persistencia en el vino, no hay calidad. Es común encontrar vinos con expresividad durante los primeros minutos y poco a poco se apagan sus aromas. Cuando esto ocurre, no hay una gran calidad. Sin importar cuan agradables sean los aromas del vino, si no son persistentes, no es un vino de calidad.

Fase 3: Gusto

Para apreciar el gusto de un vino es necesario probar un pequeño sorbo y moverlo a través de las papilas gustativas para encontrar los diferentes gustos. En caso de ser necesario, se puede ingresar un poco de oxígeno entre los labios mientras el vino está en la boca para intensificar los sabores.

Todo vino debe poseer un equilibrio entre tres gustos básicos: ácido, amargo y dulce. Durante este proceso, se debe analizar la fluidez y aspereza del vino.

Ya para finalizar, viene lo que se conoce como ‘final de boca’. Esto son los sabores que se aprecian en la cavidad bucal, también llamado ‘retrogusto’. Estos son aromas que se captan a través de la vía retronasal luego de ingerir el vino. La complejidad de los sabores y aromas captados a través de esta vía, al igual que la duración de estos, son indicadores relevantes acerca de la calidad del vino catado. A mayor duración y complejidad en el retrogusto, mejor calidad del vino.

Pautas de la cata de vino

Para poder crecer en el mundo de la cata de vino, es necesario tener presente las siguientes pautas:

  • Cata diferentes vinos: No solo se trata de probar diferentes calidades, sino también variedades. Un buen catador conoce el vino tinto, rosado, blanco, entre otros.
  • Analiza y compara vinos similares: Busca probar vinos cosechados en una misma región, que sigan una misma variedad o que tengan el mismo estilo de vinificación.
  • Establece un estilo y método: A continuación, aplíquelo en cada cata de vino.
  • Trabaja tu vocabulario: Dar con el término exacto de una sensación puede llevar algo de tiempo. Procura dedicar todo el tiempo necesario para lograrlo.
  • Busca un mentor: Comenzar solo puede ser complicado, por eso es recomendable no solo aprender lo más que se pueda, sino también contar con la guía de un experto en la cata de vino.
  • Practica la cata a ciegas: No te dejes llevar por las etiquetas y precios. De este modo percibirás mejor las sensaciones.

Seguir estos consejos te ayudarán no solo a ser un buen catador, sino también a que puedas disfrutar al máximo la cata de vino.

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